La victoria en la Eurocopa no solo conlleva la alegría de los hinchas y la euforia de un país, sino que, además, se convierte en una poderosa herramienta de marketing y efecto catalizador para negocios y marcas. La fiesta del futbol, que une a millones, va más allá de lo deportivo, adentrándose en el mundo comercial de maneras que a menudo no percibimos a plenitud.
El evento deportivo, ya sea en su edición masculina o femenina, genera una vía de escape y de unión. Pero, ¿cómo es que las marcas se suman a este triumpho y qué ganan con ello? A simple vista, la respuesta está en la visibilidad. Patrocinar a un equipo victorioso o asociarse con el torneo más prestigioso a nivel de selecciones en Europa catapulta la imagen de la empresa a la vista de un público amplio y diverso.
En primer lugar, consideremos la vestimenta. La camiseta de la selección se convierte en un lienzo itinerante que porta el logo del patrocinador principal. Esto significa que cada celebración, cada foto de un aficionado con la equipación, y cada réplica vendida, aumenta la exposición de la marca. Pero el alcance va más allá. Por ejemplo, en los momentos de mayor exaltación y pasión, es común que las marcas realicen ediciones limitadas de sus productos, conmemorativas de la victoria, lo que se traduce en ventas puntuales que refuerzan la conexión emocional con el consumidor.
Las marcas de bebidas alcohólicas, no alcohólicas y de snacks, por citar algunos ejemplos, elaboran envases temáticos y ediciones especiales que se venden antes y después del campeonato. Esto crea un recuerdo tangible de la festividad que los aficionados desean conservar o compartir, posibilitando un aumento en la tasa temporal de ventas.
Las estrategias de marketing que giran en torno a la Eurocopa también se enfocan en la experiencia del espectador más allá del hogar. Los bares y restaurantes, conscientes del magnetismo del futbol, organizan visionados de los partidos, asociándose até veces con marcas en concreto para ofrecer promociones y descuentos. De esta forma, los triunfos de las selecciones se convierten también en un motor económico local, donde la alegría se traduce en consumo.
Pero el triunfo no solo incrementa las ventas de forma temporal. Las empresas suelen utilizar el éxito deportivo para construir campañas de imagen que perduran en el tiempo. Los mensajes que ligan la marca al espíritu de superación, al esfuerzo y al éxito, funcionan como una poderosa herramienta publicitaria. Estas campañas buscan afinidad, con el propósito de que los consumidores identifiquen esos valores ganadores con los productos o servicios ofrecidos.
La inclusión en el patrocinio deportivo también significa una exposición mediática más amplia, con la marca apareciendo en prensa, televisión, internet y redes sociales, lo cual se traduce en un retorno de la inversión muy amplio. Y, con la creciente popularidad de la cobertura digital y de las redes sociales, el alcance de las marcas asociadas a la Eurocopa se extiende a una audiencia aún mayor, una que quizá nunca haya asistido a un partido o se haya postulado como fanático del fútbol.
Además, la responsabilidad social empresarial juega un papel importante en la unión de marcas y deporte. A través de fundaciones, pueden involucrarse en prácticas y actividades relacionadas con el deporte para jóvenes, promoviendo valores y fomentando un legado a largo plazo que va más allá del simple patrocinio.
En conclusión, la Eurocopa no es solo un torneo que determina la mejor selección; es una plataforma de marketing, de suma relevancia para marcas y negocios. El triunfo trasciende el terreno de juego y se difunde en la sociedad, generando un impacto económico y social que beneficia tanto a aficionados como a las marcas involucradas. Así, pues, el fútbol, con su capacidad de unir corazones y encender pasiones, demuestra una vez más que su influencia va mucho más allá de los 90 minutos en el campo.