¿Habéis fingido alguna vez ser de otro país para evitar una conversación incómoda en el extranjero… o incluso dentro de España? Bienvenidos al curioso mundo del “síndrome del turista español”. No hablamos de la popular dolencia psicosomática que afecta a viajeros en París, sino de una tendencia menos conocida pero igual de reveladora: españoles que, entre sus propios compatriotas, prefieren hacerse pasar por extranjeros. Quizá os resulte cómico, irónico o sintáis una extraña familiaridad. ¿Por qué ocurre? Y, sobre todo, ¿qué revela esto de nuestra cultura y de nosotros mismos?
¿Por Qué Fingimos? Más Allá de la Vergüenza Española
No es solo cuestión de timidez ante nuevos rostros. Muchos españoles —especialmente en zonas de mucho turismo como Barcelona o Madrid— han admitido, entre risas o con cierta incomodidad, que prefieren responder “I am not from here, sorry” antes que entablar conversación con otros españoles. ¿Motivos? Aquí van algunos:
- Evitar la conversación casual: El clásico “¿de dónde eres?” puede acabar en un interrogatorio no deseado.
- Desconexión temporal: Fingir ser extranjero permite liberarse, aunque sea unos minutos, de la imagen habitual ante otros nacionales.
- Turismo inverso: Adoptar la piel de un “guiri” da permiso para perderse, mirar mapas, o hacer fotos sin complejos.
- Probar nuevos roles: ¿Quién no ha soñado con reinventarse lejos de casa?
Un Poco de Picardía, Mucho de Identidad
No todo es timidez o incomodidad. Detrás de este juego hay un guiño casi teatral. Es una mascarada ligera, casi como quien escoge un filtro divertido en Instagram. Pero también habla de una relación algo esquiva con la propia identidad.
- Nos encanta jugar con los límites entre “lo nuestro” y “lo ajeno”, riéndonos de los tópicos españoles mientras, en el fondo, los reafirmamos.
- A veces, fingir ser de fuera se convierte en un pequeño acto de rebeldía: un gesto para romper con los juicios del grupo, o para ver España, y a sus gentes, desde otra perspectiva.
Escenarios Cotidianos: Desde el Bar Hasta la Playa
Imaginad la escena: estáis en el chiringuito de la costa, rodeados de turistas. Un grupo de compatriotas os aborda, seguros de que sois locales. Sentís ese impulso, casi travieso, de responder en inglés, francés o incluso italiano. La jugada sale bien: os dejan en paz, o la conversación se vuelve surrealista y divertida.
En la playa, en la cola de un museo, incluso ante un camarero despistado: fingir ser de otro país se ha convertido casi en una broma privada entre quienes conocen el código. Una broma compartida, aunque a veces nacida del deseo de escapar, durante un rato, de las etiquetas y expectativas.
¿Un Fenómeno Ocasional o Algo Más Profundo?
Quizás penséis: “bueno, es solo una anécdota, nada serio”. Pero este síndrome revela una faceta interesante del carácter español: nuestra mezcla de orgullo y autocrítica, el eterno juego entre pertenencia y distancia.
- La próxima vez que os sintáis tentados a haceros pasar por turistas entre españoles, pensad en esto:
- ¿Qué buscáis evitar… o descubrir?
- ¿Os divertís con el reto actoral, o hay una incomodidad real detrás?
- ¿No será, al final, una forma de encontrar libertad en lo cotidiano?
Cuando Hacerse el Guiri es un Arte
Lejos de ser un defecto nacional, este pequeño acto de fingimiento también demuestra creatividad, capacidad para burlarse de uno mismo y, sobre todo, una apertura refrescante a la reinvención diaria. Quizás sea el “teatro de la vida” llevado a la playa, al bar, o a la plaza soleada.
Así que, la próxima vez que os pilléis cambiando el acento a propósito, recordad: no sois los únicos y, de hecho, estáis explorando los fascinantes recovecos de la cultura española. Quizá no haya mejor manera de conocerse que mirar el propio país, de vez en cuando, como si fuésemos guiris… incluso entre nosotros.
¿Y vosotros? ¿Habéis jugado alguna vez a ser de fuera? La próxima ronda de cañas, que la pida el “turista” del grupo.