menu
menu
Animales

Lince ibérico: alcanza 2,400 ejemplares, un 19% más en 2024

KaiK.ai
03/06/2025 10:17:00

El lince ibérico: una población en crecimiento esperanzador

El lince ibérico ha vuelto a darnos una noticia para celebrar en 2024: su población ya alcanza los 2.400 ejemplares. Esto significa un crecimiento del 19% respecto al año anterior, confirmando que la recuperación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la fauna ibérica avanza con paso firme. Este felino, único en el mundo y símbolo de la biodiversidad de la península, no solo va dejando de estar peligro de extinción, sino que se encamina a convertirse en una joya ecológica recuperada gracias al esfuerzo conjunto de conservacionistas, administraciones y comunidades locales.

el lince ibérico: un icono recuperado

Hubo un momento, no hace tanto, en que la situación del lince ibérico era crítica. En 2002 quedaban menos de 100 ejemplares, repartidos en pequeños núcleos aislados, principalmente en Doñana y Sierra Morena. Los expertos llegaron a temer que el lince se extinguiera en libertad antes de que se pudieran tomar medidas efectivas de conservación. Pero ese descenso imparable perdió fuerza gracias al trabajo incansable de entidades como el programa Life Lynxconnect, el Ministerio para la Transición Ecológica, gobiernos autonómicos, ONG y la participación activa de la sociedad.

Hoy, esos esfuerzos han permitido que el número de linces ibéricos se multiplique por más de veinte en poco más de dos décadas. La noticia de los 2.400 ejemplares demuestra que la naturaleza puede recuperarse cuando se le da un respiro, y que la colaboración funciona.

por qué es tan especial el lince ibérico

El lince ibérico (Lynx pardinus) es el felino más amenazado del planeta y exclusivo de la península ibérica. Su aspecto es inconfundible: orejas puntiagudas con mechones negros, largas patillas, pelaje moteado y una mirada intensa que parece observarlo todo con elegancia felina. Su dieta es altamente selectiva, siendo el conejo silvestre la base fundamental de su alimentación, lo que le convierte en indicador del estado de los ecosistemas mediterráneos.

Este animal desempeña un papel esencial en el equilibrio de los bosques y matorrales mediterráneos. Al regular las poblaciones de conejos y controlar indirectamente a otros carnívoros, ayuda a mantener la salud del ecosistema. El lince es un auténtico “ingeniero ecológico” que, aunque pase desapercibido para muchos, contribuye notablemente a mantener la riqueza biológica de los montes ibéricos.

estrategias clave para el éxito

Existen varias razones detrás de este éxito sin precedentes. Una de las más decisivas es la cría en cautividad y la posterior liberación en el medio natural. En distintos centros repartidos por Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Portugal, cientos de linces han nacido y después se han adaptado con éxito a su nuevo hogar.

Igualmente vitales son la recuperación del conejo silvestre (su presa principal), la restauración de hábitats y la creación de corredores ecológicos que permiten conectar las distintas poblaciones y facilitar así el intercambio genético, imprescindible para la viabilidad a largo plazo.

La implicación de ganaderos, agricultores y propietarios rurales ha sido también esencial para disminuir los riesgos, como los atropellos en carreteras o la caza ilegal. Muchas carreteras en áreas de lince han sido adaptadas con pasos de fauna y señalización específica. Además, las campañas de educación ambiental han ayudado a crear una conciencia positiva en torno al lince ibérico, un animal que ha pasado en pocos años de ser enemigo de la caza menor a convertirse en un auténtico tesoro biológico.

nuevos territorios y el futuro del lince

El crecimiento poblacional ha permitido algo impensable hace solo unos años: la expansión del lince ibérico a nuevas zonas de su antiguo rango histórico. Ya no solo vive en Doñana y Sierra Morena, sino que se han establecido núcleos reproductores en Castilla-La Mancha, Extremadura y el sur de Portugal. Incluso se ha detectado la llegada de ejemplares a Madrid y otras regiones, un fenómeno que invita a soñar con una recuperación completa del felino más icónico de Europa.

Aun así, el futuro del lince ibérico no está exento de retos. La fragmentación del hábitat, enfermedades, escasez de conejos y la amenaza de atropellos siguen siendo realidades que exigen vigilancia y compromiso constante. Por eso, expertos y entidades señalan que no se puede bajar la guardia: aunque el lince estará próximamente fuera del peligro crítico de extinción, su supervivencia a largo plazo depende de mantener las estrategias de gestión y cooperación transfronteriza.

El aumento del 19% en la población del lince ibérico durante 2024 es una noticia que va más allá de los números. Es un símbolo de esperanza, de la naturaleza resiliente y de la eficacia del trabajo conjunto. Observar cómo este felino recupera sus dominios es el mejor recordatorio de que la conservación no es solo un ideal; es una realidad posible cuando hay voluntad y compromiso de toda la sociedad.

Quién sabe, quizás dentro de unos años el lince vuelva a ser una estampa habitual en los paisajes ibéricos, cruzando silenciosamente los caminos de jaras y encinas, para recordarnos que aún estamos a tiempo de reconciliarnos con nuestro entorno natural.

por KaiK.ai